@MendozayDiaz

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miércoles, 31 de julio de 2013

Exiliados en casa.

Chicos, adolescentes, que se marginan en sus habitaciones donde ven televisión, escuchan música, pasan horas con los videojuegos y navegando en la red.


Encierro alarmante.

Su música favorita suele ser sórdida, oscura y desesperada.

No me canso de insistir en que debemos de traducir las letras de las canciones que escuchan nuestros hijos. Y comentar con ellos los ejemplos de vida que nos ofrecen sus protagonistas.

Sin dramatizar pero este aislamiento llevado a un extremo puede ser grave. 

Pensando en estos casos recordé que, a comienzos de este siglo, se empezó a oír hablar de los hikikomori (palabra japonesa que se puede traducir como retraimiento), chicos que no salían de sus habitaciones incluso por años. 

Aislados, sin vida social. 

Interrumpían su aislamiento sólo para comer, para comprar en horarios de primera o última hora o en tiendas nocturnas, donde las probabilidades de encontrarse con gente conocida disminuyen.

Algunos incluso comían en sus propias habitaciones. Restos de comida de varios días junto a la televisión. Viendo series completas de forma ininterrumpida, capítulo tras capítulo, o concursos de televisión.

Como una especie de rebelión silenciosa.

Dicen que, en algunos casos, surgió como respuesta a frustraciones mal llevadas por fracasos educativos, o por no tener amigos. O víctimas de agresiones silenciosas de compañeros.

En Japón si se puede dejar de ir al colegio, no existe la escolarización obligatoria tal y como la conocemos en España. 

Para dar respuesta a estas situaciones siempre es determinante la actitud de los padres, si toleran o no una vida familiar así. Cosas de adolescentes, ya se le pasará, presionarle podría ser peor…

No tengo información sobre cómo habrá evolucionado este fenómeno social pero, en cualquier caso, me acordé de aquello que decía la señora Eustasia “hijo, que ya sabes lo que se dice desde los tiempos del faraón, que no es bueno que el hombre esté sólo”.

domingo, 28 de julio de 2013

Todo con medida.

Hay directivos que por sus responsabilidades profesionales (marketing, por ejemplo) viven en un torbellino de inauguraciones, cócteles, presentaciones y lanzamientos. 

Una vida social excesiva puede interferir, seriamente, en la vida personal.  

En la salud por el consumo de alcohol y la dieta poco equilibrada; y, lo más importante, en la convivencia con el cónyuge e hijos. Habitualmente estas actividades tienen lugar en la tarde y noche que suele ser el tiempo de la familia.

El exceso de actividad social suele ser común en la cultura de negocios, especialmente en las latinas. Tomar varias copas de alcohol suele ser parte del ritual de relación con el cliente. 

Aprender a estar toda la noche con una o dos copas, sin que nadie se dé cuenta, sólo es posible en reuniones sociales numerosas, no en una comida de negocios con unos clientes.


Como siempre, algunos destacan por su ingenio. Un amigo, cuando tenía una de estas comidas de negocios donde sabía que habría alcohol desde los aperitivos hasta el café, lo primero que hacía era disculparse y decir que iba al baño… En vez de eso, hablaba con el camarero y, a cambio de una propina, le solicitaba el cumplimiento de estas instrucciones: cuando le pida un whisky tráigame un zumo de manzana, un cubata una coca-cola y un vodka quiere decir una tónica. Así se evitaba tener que dar explicaciones, y malas interpretaciones. 

Y es que, en ciertas culturas, beber es una manera de integrarse socialmente. Por eso, a veces, no se entiende que no bebas con tus clientes.

Es cierto que ya no se consume whisky o vodka con la frecuencia y en la cantidad que hace años. Ahora se consumen, con naturalidad, otras bebidas más suaves como el cava, los vinos y hasta el agua mineral (por supuesto, de marca y, en ocasiones, a un precio igual o superior al de un licor…).

Siempre está la alternativa de plantear cambiar una comida de trabajo por un desayuno (donde, en principio, uno puede elegir platos más sanos como frutas y cereales) o por una reunión en las oficinas.  Pero, en la mayoría de los casos, la elección del lugar depende del cliente, también en estos asuntos suele tener la última palabra.

jueves, 25 de julio de 2013

Gracias.

Mi blog acaba de recibir la visita número 10.000.

En abril del 2012, aplastado por mis circunstancias, sentí la necesidad de realizar actividades que me ayudaran a apuntalar mi vida y un extraño impulso por compartir, con urgencia, experiencias personales y profesionales.

Así nació la idea de este blog. 

Desde abril hasta noviembre del 2012 no fui capaz de escribir ni un solo párrafo… Experimenté una gran frustración, quería y no podía…

En noviembre, por fin, logré escribir mi primera entrada. Un comentario sobre una ley que se acababa de aprobar en Argentina, país al que también quiero mucho. Allí realicé mis estudios de Administración de Empresas, de allí era mi querido amigo Marcelo… Y así hasta las ochenta y cinco actuales. 


Cada día llegan más visitas y comentarios. Y he descubierto el gusto que se experimenta al saberse leído, útil para otros. Inicialmente eran de familiares, amigos y conocidos. Hoy, mayoritariamente, son de personas a quienes no tengo el honor de conocer. Y de países de los cinco continentes…Increíble pero cierto.

Saber que un escrito mío ayuda, interesa, agrada, entretiene, sirve a otras personas, me facilita la energía necesaria para escribir el siguiente.

No sé si según los estándares mis 10.000 visitantes serán muchos o pocos. No me importa, para mí son muchísimos como muchísimo es mi agradecimiento porque en momentos de debilidad extrema, de soledad, de miedo, de no saber aceptar que ahora me toca ser sillar aunque antes fuera veleta, de sentirme acabado e inútil, sus visitas y sus palabras me han ayudado y me ayudan a recuperar el tono.

Gracias, muchas gracias.

miércoles, 24 de julio de 2013

Con ganas o sin ellas.

La satisfacción personal por el trabajo realizado no depende exclusiva y únicamente de la compensación económica recibida.

Conozco personas que se esfuerzan por hacer las cosas bien porque consideran que es una manera de perfeccionarse como personas.


Tienen una preocupación permanente por mejorar sus competencias personales y profesionales. 

Competencias que se adquieren y crecen mediante su continuo ejercicio. Estudio y trabajo. Interés por aprender.

Los sentimientos no son suficientes para mejorar el carácter. 

Son necesarios hechos concretos que fortalezcan nuestro deseo interior de ser mejores, y luchar por conseguirlo. 

Con ganas o sin ellas.

Perseverar es de hombres y mujeres fuertes, que conocen sus deberes y se esfuerzan por cumplirlos. 

Da gusto trabajar con este tipo de gente. 

domingo, 21 de julio de 2013

Nosotros primero.

Casi siempre que hablamos de ética nos referimos a asuntos actuales de carácter político o económico, o a la ética de los otros… Rara vez a nuestras actividades cotidianas. 

Ser ético es ser una persona en quien se pueda confiar. Luchar por vivir sin dobleces, sin justificar nuestras acciones cuando sean malas. Al pan, pan, al vino, vino…

Ésta es la ética de todos los días, la cotidiana, la que debemos cuidar prioritariamente porque con nuestras pequeñas acciones contribuimos -o no- a generar una cultura de confianza, de respeto a los demás.

Es muy fácil asentir a grandilocuentes propuestas de regeneración ética para tal o cual institución u organización. Y no tanto responsabilizarse de la propia vida, y cuidar el impacto de nuestras acciones en otras personas.

Estaremos contribuyendo a la verdadera regeneración si nos esforzamos por mejorar las relaciones con las personas con quienes habitualmente convivimos, luchando por ser más sinceros, más honrados, más responsables, más trabajadores, más serviciales, más cariñosos…Nosotros primero.



jueves, 18 de julio de 2013

Verba volant, scripta manent.

Una visión estratégica que no esté ligada a un control de gestión suele transformarse en una simple declaración. 

Y un control de gestión sin visión estratégica, es absurdo; pero conozco casos de organizaciones que han hecho millonarias inversiones en sistemas de control de gestión sin tener un plan estratégico a tres años… Increíble pero cierto.

La visión estratégica declara las aspiraciones de una organización. 

Su razón de ser, los valores que pretende, el destino con el que se compromete, etc… 

Todo esto se puede sintetizar, y explicar en un lenguaje sencillo.

Ahora sí, tiene sentido un sistema de control de gestión que, periódicamente, nos entregue información sobre a dónde y cómo vamos.

Tener una clara visión estratégica es como tener un buen motor.

Es importante no olvidar que lo relevante es que se documente por escrito, para impedir su olvido y las interpretaciones erróneas.

“Verba volant, scripta manent” (las palabras vuelan, lo escrito permanece).

“Hijo, eso es más viejo que el hilo negro…” me dijo la señora Eustasia al citarle esta frase en una de nuestras conversaciones. Y tanto, pertenece a un discurso de Cayo Tito ante el senado romano. Culta, la señora.

martes, 16 de julio de 2013

Vientos favorables.

Hace unos dos mil años, Lucio Anneo Séneca, filósofo, político y escritor hispanorromano escribió aquello de «No hay viento favorable para el barco que no sabe adónde va».

Cuando navegamos necesitamos conocer cuál es nuestro destino. Así podremos planificar la ruta y, según vamos avanzando, asegurarnos que vamos en la dirección correcta.



En las organizaciones ocurre algo similar, para dirigir bien es necesario saber dónde queremos ir.

Son habituales los directivos que tienen clara la visión pero que no la comparten con sus colaboradores. Están demasiado enfocados en el corto plazo, o no invierten tiempo en comunicar. Y, en ocasiones, no la comparten porque pudiera ser una amenaza, una pérdida de poder.

En cualquiera de estas situaciones, que cada uno interprete a su manera la visión y su contribución al logro, supone un tremendo despilfarro de recursos.

En cambio aquellas organizaciones en que todos sus colaboradores tienen claro hacia dónde van, saben lo importante que eso es y se comprometen, casi siempre, suelen beneficiarse de los "vientos favorables".